Con el verano llegan las vacaciones y, para muchos, los vuelos largos. Lo que no siempre se tiene en cuenta es que permanecer sentado e inmóvil durante muchas horas en un avión —especialmente en clase turista, donde el espacio es mínimo— no es inocuo para la circulación. Existe un riesgo real de desarrollar lo que se conoce como el síndrome de la clase turista o trombosis venosa profunda relacionada con el viaje.
Qué es el síndrome de la clase turista
El término «síndrome de la clase turista» (también llamado «economy class syndrome» en inglés) hace referencia a la trombosis venosa profunda (TVP) que puede desarrollarse durante o después de un vuelo largo, como consecuencia de la inmovilidad prolongada en una posición de piernas dobladas y con poco espacio para moverse.
La TVP es la formación de un coágulo (trombo) en el interior de una vena profunda, habitualmente en las piernas. Aunque no siempre es sintomática, el riesgo más temido es que el trombo se desprenda y viaje hasta los pulmones, provocando una embolia pulmonar, que puede ser grave o incluso fatal.
Es importante aclarar que la TVP asociada a vuelos es relativamente rara en personas sanas y sin factores de riesgo. Pero en personas con riesgo aumentado, el vuelo largo puede ser el desencadenante.
Por qué ocurre en los vuelos
Tres factores confluyen durante un vuelo largo para favorecer la formación de coágulos (la llamada tríada de Virchow):
- Estasis venosa: la inmovilidad reduce el flujo sanguíneo en las venas de las piernas, donde la sangre tiende a acumularse por efecto de la gravedad.
- Deshidratación: el ambiente de la cabina del avión es muy seco y puede generar deshidratación, que aumenta la viscosidad de la sangre.
- Hipercoagulabilidad: en algunas personas, el propio estado de reposo prolongado puede favorecer la activación de la cascada de coagulación.
¿Quién tiene más riesgo?
Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de TVP en un vuelo son:
- Vuelos de más de 4-6 horas.
- Edad avanzada.
- Embarazo.
- Uso de anticonceptivos orales o terapia hormonal sustitutiva.
- Antecedente personal o familiar de TVP.
- Trombofilias (alteraciones de la coagulación).
- Cáncer activo o tratamiento quimioterápico reciente.
- Cirugía reciente (especialmente de miembros inferiores o pelvis).
- Obesidad.
- Insuficiencia venosa crónica.
- Inmovilidad prolongada (escayola, paraplejia).
Si tienes dos o más de estos factores, consulta con tu médico antes de un vuelo largo. En algunos casos puede estar indicada la profilaxis con heparina de bajo peso molecular.
Síntomas de alerta
Durante el vuelo o en las horas/días posteriores, consulta urgentemente si notas:
- Dolor, hinchazón, calor o enrojecimiento en una pierna (especialmente en la pantorrilla).
- Dolor en el pecho.
- Dificultad para respirar.
- Palpitaciones o sensación de mareo intenso.
Cómo prevenir la TVP en los vuelos
Muévete regularmente
Cada hora, levántate y camina por el pasillo si es posible. Si no puedes, realiza ejercicios de movilidad de tobillo en tu asiento: flexión y extensión de pies, círculos, contracción de gemelos (como si estuvieras en puntillas).
Mantén las piernas sin comprimir
Evita cruzar las piernas durante el vuelo. Coloca el equipaje de mano en el compartimento superior para no reducir el espacio para las piernas.
Hidratación
Bebe agua regularmente durante el vuelo. Evita el alcohol y la cafeína en exceso, que tienen efecto diurético y aumentan la deshidratación.
Medias de compresión
Las medias de compresión graduada de viaje (clase 1, 15-20 mmHg) están recomendadas para todas las personas en vuelos de más de 4 horas, y especialmente para quienes tienen factores de riesgo. En Clínica Bailío podemos orientarte sobre el tipo de media más adecuado para tu caso.
Ropa holgada
Evita ropa ajustada en el abdomen y en los muslos durante el vuelo.
¿Tienes problemas circulatorios o factores de riesgo y estás planeando un vuelo largo? Consúltanos.
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