El crujido de rodillas es una de las consultas más frecuentes que recibimos en Clínica Bailío. Hay personas que lo tienen al bajar escaleras, otras al ponerse en cuclillas, otras simplemente al levantarse de la silla. La primera pregunta es siempre la misma: «¿Es grave?». La respuesta, como casi siempre en salud, depende del contexto.

¿Por qué crujen las rodillas?

Los sonidos articulares de la rodilla —chasquidos, crujidos o crepitaciones— tienen varias causas posibles:

Cavitación articular

Es el fenómeno que ocurre cuando se forman y «estallan» pequeñas burbujas de gas en el líquido sinovial de la articulación. Es el mismo mecanismo que hay detrás del «crujido» de nudillos. Es completamente inofensivo, no indica lesión y no se repite hasta que el gas vuelve a disolverse en el líquido (de ahí que no podamos crujir el mismo dedo dos veces seguidas).

Movimiento de tendones y ligamentos

A veces el sonido procede de un tendón o ligamento que «salta» sobre una prominencia ósea durante el movimiento. Es especialmente frecuente en la zona lateral de la rodilla (la cintilla iliotibial) o en la zona anterior (el tendón rotuliano o el ligamento rotulofemoral). Generalmente tampoco indica lesión, pero si se acompaña de molestia hay que evaluarlo.

Crepitación articular (condral)

Este tipo de chasquido es diferente: es más continuo, más como una «arena» bajo el hueso, y se asocia con la superficie del cartílago articular. Puede indicar desgaste del cartílago (condromalacia, artrosis incipiente) o irregularidades en la superficie articular. Aquí la valoración profesional sí es importante.

¿Cuándo debo preocuparme?

El crujido de rodillas sin dolor y sin limitación funcional rara vez indica un problema clínico. Es algo que puede persistir durante años sin que el cartílago se vea afectado.

Sí merece atención cuando se combina con alguno de estos factores:

  • Dolor durante o después del chasquido.
  • Inflamación visible de la rodilla (hinchazón, calor).
  • Bloqueo: sensación de que la rodilla «se queda pillada» en un momento.
  • Inestabilidad: sensación de que la rodilla «cede» o «falla» al caminar o bajar escaleras.
  • Progresión: el crujido se hace más frecuente o más intenso con el tiempo.
  • Aparición en personas jóvenes deportistas o en personas con antecedente de lesión articular.

Causas comunes que hay detrás

Cuando el crujido sí tiene relevancia clínica, las causas más frecuentes que encontramos en Clínica Bailío son:

  • Condromalacia patelar: desgaste o reblandecimiento del cartílago de la rótula, muy frecuente en personas jóvenes, deportistas y personas con el denominado «síndrome femoropatelar».
  • Artrosis de rodilla: desgaste del cartílago articular por edad, sobrecarga o factores biomecánicos. La crepitación es uno de sus síntomas más frecuentes junto al dolor y la rigidez matutina.
  • Lesión de menisco: los meniscos actúan como amortiguadores. Un menisco dañado o degenerado puede generar chasquidos junto con dolor localizado.
  • Desequilibrios musculares: una musculatura del muslo desequilibrada (cuádriceps débil o muy tenso, glúteos débiles) altera la biomecánica de la rodilla y puede generar compresión y ruido articular.

¿Qué puede hacer la fisioterapia?

Cuando el crujido de rodillas tiene una causa tratable, la fisioterapia tiene mucho que aportar:

  • Valoración biomecánica para identificar desequilibrios posturales o musculares que sobrecarguen la articulación.
  • Fortalecimiento muscular (especialmente cuádriceps, glúteos e isquiotibiales), que mejora la estabilidad articular y distribuye las cargas de forma más eficiente.
  • Técnicas de terapia manual para mejorar la movilidad patelar y articular.
  • Tecarterapia u otras técnicas de electroterapia para reducir la inflamación y estimular el trofismo del cartílago en casos de artrosis o condromalacia.
  • Consejo sobre actividad física y calzado, que puede marcar una diferencia significativa en la evolución.

Si tus rodillas crujen y además duelen, no lo dejes pasar. Una valoración a tiempo puede prevenir que un problema menor se convierta en uno mayor.

Pide tu valoración de rodilla en Clínica Bailío, Córdoba