Con el verano llega la temporada de chanclas. En Córdoba, con el calor que hace, entendemos perfectamente la apelación de ese calzado fresco, cómodo y sin complicaciones. Pero en Clínica Bailío también vemos cada verano el aumento de consultas por fascitis plantar, tendinopatía de Aquiles y sobrecarga metatarsal que se asocian, en parte, al abuso del calzado plano sin sujeción.

¿Son malas las chanclas? No necesariamente. Como casi todo, depende del uso que se haga de ellas.

Lo que las chanclas hacen bien

Estimulan la musculatura intrínseca del pie

El calzado con mucha sujeción, amortiguación y soporte artificial delega en el zapato el trabajo que debería hacer la musculatura del pie. Las chanclas y, en mayor medida, andar descalzo, obligan a la musculatura intrínseca del pie a trabajar de forma activa para estabilizar cada paso. Esto puede ser beneficioso para fortalecer el pie, especialmente en personas que habitualmente usan calzado muy estructurado.

Reducen la rigidez del tobillo

La mayor libertad de movimiento del tobillo con chanclas puede mejorar su movilidad en personas con cierta rigidez articular, aunque este efecto es modesto.

Adecuadas para la playa y la piscina

En superficies naturales como la arena de la playa, donde el pie trabaja en un medio más natural, las chanclas son perfectamente adecuadas para caminar distancias cortas.

Los riesgos de abusar de las chanclas

Fascitis plantar

La fascitis plantar es la lesión más frecuentemente asociada al uso excesivo de chanclas. El calzado plano sin amortiguación de talón genera una elongación continua de la fascia plantar que, mantenida durante horas, puede provocar microrroturas e inflamación. Si ya tienes tendencia a la fascitis, las chanclas la agravan claramente.

Tendinopatía de Aquiles

El pie plano que genera el calzado sin tacón y sin soporte del arco aumenta la tensión sobre el tendón de Aquiles. Personas con Aquiles sensible notarán que las temporadas de mucha chancla empeoran sus síntomas.

Sobrecarga metatarsal

Las chanclas sin amortiguación ni sujeción del antepié generan una carga excesiva sobre las cabezas de los metatarsianos, lo que puede producir metatarsalgia (dolor en la zona del antepié) y agravar problemas como el neuroma de Morton.

Inestabilidad de tobillo

Las chanclas tipo «flip flop» (las de dedo) no sujetan el tobillo en absoluto. En personas con inestabilidad de tobillo o antecedente de esguinces de repetición, este tipo de calzado aumenta el riesgo de nuevos esguinces, especialmente en superficies irregulares.

Compensaciones posturales

Para sujetar la chancla al pie, los dedos tienden a flexionarse involuntariamente en cada paso (garra de dedo), lo que puede producir contracturas de la musculatura flexora de los dedos y alterar el patrón de la marcha.

Consejos para usar chanclas con cabeza

  • Limita el tiempo de uso: son perfectas para la playa o la piscina, pero no para caminar 10 km por una ciudad en verano.
  • Elige chanclas con algo de soporte: las sandalia con correa al talón y algo de amortiguación son mucho mejor opción que las flip flop para uso prolongado.
  • Alterna con calzado estructurado: en el día a día, no uses chanclas como único calzado.
  • Escucha al talón: si notas dolor en la planta del talón por las mañanas o después de un día de mucha chancla, puede ser el inicio de una fascitis. Consúltalo antes de que se establezca.

Y si tienes dolor en el pie que llevas tiempo ignorando, ya sabes dónde encontrarnos.

Pide tu valoración de pie en Clínica Bailío, Córdoba