«Se me escapa algo de orina cuando toso, cuando río o cuando corro.» Esta frase, que tantas mujeres piensan pero pocas dicen en voz alta, describe la incontinencia urinaria de esfuerzo. Es el síntoma más frecuente de la disfunción del suelo pélvico, pero ni mucho menos el único. Y, sobre todo, tiene solución.

En Clínica Bailío contamos con fisioterapeutas especializadas en suelo pélvico para ofrecer una atención personalizada, rigurosa y eficaz. Hablar de esto ya no debería ser un tabú.

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es el conjunto de músculos, ligamentos y fascias que forman el «fondo» de la pelvis. Tienen forma de hamaca y su función es múltiple:

  • Sostener los órganos pélvicos: vejiga, útero y recto.
  • Controlar los esfínteres uretral y anal.
  • Participar en la función sexual: tanto en la excitación como en el orgasmo.
  • Colaborar en la estabilización de la columna lumbar y la pelvis junto con el transverso abdominal y el diafragma.

Cuando esta musculatura pierde tono, coordinación o sufre un daño (como en el parto), aparecen disfunciones que pueden afectar profundamente la calidad de vida.

Tipos de incontinencia urinaria

No toda pérdida involuntaria de orina es igual:

  • Incontinencia de esfuerzo: escape de orina con aumentos bruscos de la presión abdominal (toser, estornudar, reír, correr, saltar). Es la más frecuente y la que mejor responde a la fisioterapia.
  • Incontinencia de urgencia: necesidad súbita e imperiosamente intensa de orinar, con o sin pérdida de orina antes de llegar al baño. Se asocia a la vejiga hiperactiva.
  • Incontinencia mixta: combinación de las dos anteriores.

Otras disfunciones del suelo pélvico

La incontinencia no es la única manifestación posible:

  • Prolapso de órganos pélvicos: descenso de la vejiga (cistocele), el útero o el recto hacia la vagina o hacia el exterior. Produce sensación de peso, presión o bulto en la zona genital.
  • Dolor pélvico crónico: dolor en la pelvis, la vagina, el periné o las relaciones sexuales (dispareunia). Puede tener un componente miofascial tratable desde la fisioterapia.
  • Vaginismo: contracción involuntaria y excesiva de los músculos de la vagina que impide o dificulta la penetración.
  • Incontinencia fecal o anal: pérdida involuntaria de gases o heces.
  • Disfunciones postparto: dolor perineal, cicatrices de episiotomía o desgarro, diástasis abdominal.

Cómo tratamos el suelo pélvico en Clínica Bailío

La fisioterapia de suelo pélvico no es simplemente «hacer ejercicios de Kegel». Es un abordaje completo que incluye:

Valoración inicial

Realizamos una evaluación exhaustiva que incluye historia clínica, valoración de la postura y del patrón respiratorio, y cuando está indicado, exploración interna que permite evaluar el tono, la fuerza y la coordinación de la musculatura del suelo pélvico.

Reeducación muscular

Enseñamos a la paciente a identificar, contraer y relajar correctamente su suelo pélvico. Muchas mujeres creen que lo hacen bien pero en realidad generan compensaciones ineficaces (contraen el glúteo, apnea…) que no producen los resultados esperados.

Técnicas manuales internas y externas

La terapia manual sobre los tejidos del periné, la vagina y la región lumbopélvica puede liberar tensiones, tratar cicatrices, desactivar puntos gatillo y mejorar la movilidad de las estructuras pélvicas.

Biofeedback y electroestimulación

En algunos casos utilizamos técnicas de biofeedback para ayudar a la paciente a percibir y controlar su musculatura, y electroestimulación para activar la musculatura inhibida o tratar la vejiga hiperactiva.

Hipopresivos

Los ejercicios hipopresivos, que trabajan el suelo pélvico desde la regulación de la presión intraabdominal, son una herramienta muy eficaz como complemento al trabajo directo de la musculatura pélvica.

¿Cuándo consultar?

Si tienes alguno de estos síntomas, el momento de consultar es ahora: la incontinencia y las disfunciones del suelo pélvico no mejoran solas con el tiempo y tienden a cronificarse si no se abordan adecuadamente.

Atendemos a mujeres en todas las etapas: tras el parto, durante la menopausia, en el periodo preoperatorio o postoperatorio de cirugía pélvica, o simplemente porque llevan tiempo con síntomas que limitan su vida.

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