«Tiene artrosis. Es el desgaste de la edad. Poco se puede hacer.» Esta frase, que muchos pacientes han escuchado en alguna consulta, no es del todo precisa. Y en Clínica Bailío lo sabemos bien: la artrosis no tiene cura, es cierto, pero tiene tratamiento. Y ese tratamiento puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida.
Qué es exactamente la artrosis
La artrosis (también llamada osteoartritis) es una enfermedad articular crónica que afecta principalmente al cartílago: el tejido que recubre los extremos de los huesos dentro de la articulación. Cuando el cartílago se deteriora, los huesos empiezan a rozar entre sí, lo que provoca dolor, rigidez, inflamación y, con el tiempo, deformidad articular.
Las articulaciones más frecuentemente afectadas son la rodilla, la cadera, la columna vertebral (espondiloartrosis), las manos y el pie (especialmente la articulación del primer dedo).
La artrosis no es sinónimo de vejez: aunque es más frecuente a partir de los 50 años, puede aparecer antes, especialmente en articulaciones que han sufrido lesiones previas o sobrecargas mecánicas repetidas.
Factores que influyen en su progresión
Entender qué acelera el deterioro articular es clave para poder actuar:
- Sobrepeso: cada kilo extra multiplica la carga sobre las rodillas y las caderas. Reducir el peso corporal es una de las intervenciones más eficaces para disminuir el dolor y frenar la progresión.
- Sedentarismo: la falta de movimiento deteriora la nutrición del cartílago (que no tiene vascularización propia y se nutre del líquido sinovial mediante el movimiento) y debilita la musculatura que protege la articulación.
- Desequilibrios musculares y biomecánicos: una rodilla que no está bien alineada o una cadera con la musculatura débil desgasta el cartílago de forma asimétrica y acelerada.
- Sobrecargas laborales o deportivas acumuladas sin el tratamiento adecuado.
Por qué el movimiento es la mejor medicina
Uno de los errores más comunes es evitar el movimiento por miedo al dolor. Este pensamiento, comprensible, es contraproducente: la inmovilidad acelera el deterioro articular y muscular.
El ejercicio bien diseñado para la artrosis:
- Mejora la nutrición del cartílago restante mediante el aumento del líquido sinovial.
- Fortalece la musculatura que rodea la articulación y actúa como «amortiguador» de las cargas.
- Reduce la inflamación a largo plazo.
- Mejora el equilibrio y la propiocepción, reduciendo el riesgo de caídas y de sobrecarga articular.
- Disminuye el dolor —en muchos casos de forma significativa— gracias a la liberación de endorfinas y a la mejora circulatoria local.
La clave es que el ejercicio esté adaptado: no todo movimiento es adecuado para todas las articulaciones ni para todos los estadios de la artrosis.
Qué puede hacer la fisioterapia
En Clínica Bailío abordamos la artrosis con un plan personalizado que puede incluir:
Terapia manual
Las técnicas articulares y de tejidos blandos mejoran la movilidad articular, reducen la rigidez y alivian el dolor de forma inmediata. Son especialmente eficaces en la artrosis cervical, lumbar y de manos.
Ejercicio terapéutico supervisado
Diseñamos programas de fortalecimiento específicos para la articulación afectada. Para la artrosis de rodilla, por ejemplo, el fortalecimiento del cuádriceps y los glúteos es fundamental. Para la cadera, trabajamos la musculatura abductora y rotadora.
Tecarterapia
La radiofrecuencia aplicada sobre la articulación artrósica reduce la inflamación, mejora la vascularización local y puede aliviar el dolor de forma sostenida. Es una de las herramientas más valoradas por nuestros pacientes con artrosis crónica.
Hidroterapia y acuaterapia
El trabajo en agua caliente es especialmente beneficioso para personas con artrosis avanzada que toleran mal el ejercicio en seco: el medio acuático descarga las articulaciones y permite trabajar la movilidad y la fuerza con mucha menos molestia.
Educación y consejo
Enseñamos a los pacientes a gestionar su artrosis en el día a día: cómo proteger la articulación durante las actividades cotidianas, qué calzado usar, cómo adaptar el espacio de trabajo, y cuándo es el momento de consultar con el traumatólogo para valorar opciones como la infiltración o, en estadios avanzados, la cirugía.
La cirugía, ¿cuándo?
La fisioterapia no puede reemplazar a una articulación severamente dañada. Cuando el dolor es constante, la movilidad muy limitada y la calidad de vida muy deteriorada a pesar del tratamiento conservador bien aplicado, la prótesis articular puede ser la mejor solución. Y en ese caso, la fisioterapia también tiene un papel clave: en la preparación preoperatoria y en la rehabilitación postoperatoria.
No dejes que la artrosis dicte los límites de tu vida. En Clínica Bailío podemos ayudarte a mantenerte activo.
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