La espasticidad es uno de esos síntomas que genera mucha angustia, tanto en quien la padece como en su familia. El músculo se pone rígido, se resiste al movimiento, duele o provoca posturas involuntarias que limitan la vida cotidiana. Y aunque es conocida, sigue siendo bastante incomprendida fuera del ámbito sanitario.
En este artículo te explicamos qué es la espasticidad, por qué ocurre y qué papel tiene la fisioterapia en su manejo.
Qué es la espasticidad
La espasticidad es un trastorno del tono muscular caracterizado por un aumento de la resistencia del músculo al estiramiento pasivo. Dicho de forma más sencilla: es como si el músculo se “agarrotara” de manera involuntaria y persistente, sin que la persona pueda relajarlo voluntariamente.
Técnicamente se define como una alteración del reflejo de estiramiento dependiente de la velocidad: cuanto más rápido intentas mover la extremidad, mayor es la resistencia que opone el músculo.
Por qué ocurre
La espasticidad tiene siempre un origen neurológico. Aparece cuando hay una lesión en las vías que transmiten las señales inhibitorias del cerebro a la médula espinal. Normalmente, el cerebro modula constantemente la actividad de los músculos para que el tono sea el adecuado. Cuando esa modulación se interrumpe —porque hay daño en la motoneurona superior— los reflejos medulares quedan “descontrolados” y el músculo se hiperactiva.
Las condiciones que más frecuentemente causan espasticidad son:
- Ictus (ACV): es una de las secuelas más comunes. Aparece semanas o meses después del ictus y puede afectar al brazo, la pierna o ambos.
- Esclerosis múltiple: la espasticidad es uno de los síntomas más incapacitantes de la EM y puede fluctuar con los brotes.
- Parálisis cerebral: en los distintos tipos de PC, la espasticidad está muy frecuentemente presente.
- Lesión medular: dependiendo del nivel y el tipo de lesión.
- Traumatismo craneoencefálico: como secuela del daño cerebral.
- ELA: en los casos de afectación de la motoneurona superior.
Cómo afecta a la vida diaria
La espasticidad puede manifestarse de formas muy distintas según la persona y la causa. Puede provocar:
- Rigidez en las extremidades que dificulta el vestirse, la higiene personal o la movilidad.
- Posturas anómalas mantenidas (brazo en flexión, pie en equino…).
- Dolor asociado a la tensión muscular mantenida.
- Interferencia con el sueño.
- Dificultad para caminar, por la rigidez de los miembros inferiores.
Sin tratamiento, la espasticidad puede empeorar con el tiempo y generar complicaciones como retracciones musculares o úlceras por presión.
Qué hace la fisioterapia en la espasticidad
La fisioterapia no puede “curar” la espasticidad porque la causa es neurológica, pero puede hacer mucho por controlarla, reducir sus efectos y mejorar la función de la persona.
Movilizaciones y estiramientos lentos
El estiramiento suave, lento y mantenido de los grupos musculares espásticos es una de las estrategias más eficaces. Al mover el músculo lentamente (la espasticidad es dependiente de la velocidad, recuerda), podemos ganar amplitud de movimiento y reducir temporalmente el tono.
Patrones de movimiento funcionales
Trabajamos para que la persona recupere o mantenga patrones de movimiento útiles: levantarse, sentarse, caminar, usar la mano. La repetición de estos patrones, con la guía del fisioterapeuta, entrena al sistema nervioso.
Posturas inhibitorias y posicionamiento
El posicionamiento correcto entre sesiones es crucial. Ciertas posiciones ayudan a inhibir la espasticidad y previenen las complicaciones.
Técnicas de facilitación neuromuscular
Utilizamos técnicas de facilitación propioceptiva neuromuscular (FNP) para estimular los patrones motores deseados e inhibir los indeseados.
Trabajo en el agua (hidroterapia)
El agua caliente tiene un efecto relajante sobre el tono muscular muy bien documentado, y trabajar en el medio acuático facilita movimientos que en tierra son imposibles.
La espasticidad se puede manejar
Este es el mensaje más importante: con el tratamiento adecuado —que puede incluir fisioterapia, medicación y en algunos casos infiltraciones de toxina botulínica— la espasticidad se puede controlar en la gran mayoría de los casos y se puede mejorar significativamente la calidad de vida.
En Clínica Bailío trabajamos con pacientes neurológicos adultos y niños, en coordinación con neurólogos y otros especialistas cuando es necesario.
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