Son las ocho de la tarde. El bebé lleva llorando sin interrupción desde las cinco. Los padres han probado todo: pecho, biberón, cambio de pañal, brazos, paseo, música. Nada funciona. El bebé no está enfermo —el pediatra lo ha confirmado—, pero sufre. Y los padres, agotados y angustiados, también.
Esta escena se repite en muchos hogares con bebés de entre 2 semanas y 4 meses de vida. Tiene un nombre: cólico del lactante. Y aunque tiene fama de ser inevitable, hay cosas que se pueden hacer.
Qué es el cólico del lactante
El cólico del lactante se define clínicamente por la regla de los 3: llanto de al menos 3 horas al día, al menos 3 días a la semana, durante al menos 3 semanas, en un bebé por lo demás sano y bien alimentado.
Afecta al 10-40% de los bebés (las cifras varían según los estudios) y es una de las causas más frecuentes de consulta en las primeras semanas de vida.
¿Por qué ocurre?
La causa exacta del cólico del lactante no está del todo establecida. Las teorías más aceptadas son:
- Inmadurez del sistema digestivo: el intestino del recién nacido todavía está aprendiendo a moverse de forma coordinada. Los gases, los espasmos y el reflujo son más frecuentes por esta razón.
- Microbiota intestinal inmadura: el equilibrio bacteriano del intestino del bebé se está estableciendo en las primeras semanas, y esto puede contribuir a la incomodidad digestiva.
- Hipersensibilidad a la lactosa o a proteínas de la leche: en una parte de los casos, hay una sensibilidad alimentaria subyacente.
- Tensiones musculoesqueléticas relacionadas con el parto: el proceso del nacimiento —especialmente en partos prolongados, con fórceps o ventosa, o en presentaciones poco habituales— puede generar tensiones en la columna cervical, el cráneo y la región sacra del bebé que contribuyen a la irritabilidad, la dificultad para succionar correctamente y las molestias posturales.
Qué puede hacer la osteopatía pediátrica
En Clínica Bailío trabajamos con bebés con cólico desde un enfoque osteopático especializado. La osteopatía pediátrica no trata el cólico directamente, sino que evalúa y trata las posibles tensiones tisulares que pueden estar contribuyendo a la incomodidad del bebé.
Con técnicas extremadamente suaves y adaptadas a los tejidos de un recién nacido, el osteópata pediátrico puede:
- Liberar tensiones en la región cervical y craneal relacionadas con el parto.
- Mejorar la movilidad de la columna y de la caja torácica.
- Tratar las tensiones en la región abdominal que puedan dificultar el tránsito intestinal.
- Mejorar la función del nervio vago, que regula la motilidad del tubo digestivo.
Es importante aclarar que la osteopatía pediátrica no es una manipulación agresiva: las técnicas son tan suaves que a menudo el bebé duerme durante la sesión.
¿Qué resultados se pueden esperar?
La experiencia clínica en Clínica Bailío —y una creciente evidencia científica— apunta a que muchos bebés con cólico mejoran con el tratamiento osteopático. No es una solución milagrosa ni funciona en todos los casos, pero en aquellos en que las tensiones musculoesqueléticas del parto son un factor contribuyente, los resultados pueden ser muy significativos.
Habitualmente se realizan entre 3 y 5 sesiones, con intervalos de una semana. Los padres suelen observar los primeros cambios en las 24-48 horas después de la primera sesión.
Cuándo consultar
Si tu bebé llora de forma inconsolable durante horas, ya ha sido valorado por el pediatra y ha descartado causas orgánicas, y quieres explorar si las tensiones posturales pueden estar contribuyendo, podéis visitarnos en Clínica Bailío.
Atendemos bebés desde los primeros días de vida.
En Clínica Bailío, fisioterapeutas especializados en Córdoba, podemos ayudarte. Pide tu valoración sin compromiso.