En Clínica Bailío tratamos lesiones y dolores musculoesqueléticos. Y una pregunta que cada vez nos hacen más pacientes y deportistas es: «¿Qué puedo comer para recuperarme antes?» o «¿Hay algún alimento que proteja mis tendones?»
La buena noticia es que sí: la alimentación tiene un impacto real y documentado en la salud del sistema musculoesquelético. No es la solución a todo, pero es una pieza del puzzle que muchas veces se subestima.
Proteínas: el material de construcción
Los músculos, los tendones y los ligamentos están formados mayoritariamente por proteínas (especialmente colágeno). Para reparar un tejido lesionado o para adaptarse al entrenamiento, el cuerpo necesita un aporte suficiente de proteínas de calidad.
Las recomendaciones para personas activas o en recuperación de una lesión están entre 1,2 y 1,8 g de proteína por kilogramo de peso corporal al día. Las fuentes de alta calidad incluyen:
- Carnes magras (pollo, pavo, ternera).
- Pescado, especialmente azul (salmón, sardinas, caballa).
- Huevos.
- Lácteos (queso, yogur, queso cottage).
- Legumbres combinadas con cereales (para una proteína completa de origen vegetal).
Colágeno y vitamina C: la pareja del tendón
El colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo y el componente principal de los tendones, los ligamentos y el cartílago. Su síntesis depende, entre otros factores, de la disponibilidad de vitamina C (que actúa como cofactor en la síntesis del colágeno).
La combinación de un suplemento de colágeno hidrolizado (10-15 g) con vitamina C (200 mg), tomada entre 30 y 60 minutos antes del ejercicio, ha mostrado en algunos estudios prometedores un aumento de la síntesis de colágeno en los tendones. Es un área en investigación, pero con una relación riesgo-beneficio muy favorable.
Las fuentes alimentarias de vitamina C incluyen las frutas cítricas, el kiwi, los pimientos y las fresas, alimentos todos muy presentes en la dieta mediterránea.
Ácidos grasos omega-3: antiinflamatorios naturales
Los ácidos grasos omega-3 (presentes en el pescado azul, las nueces, el aceite de lino y las semillas de chía) tienen un efecto antiinflamatorio documentado. En el contexto musculoesquelético, pueden:
- Reducir la inflamación en tendinopatías y artropatías.
- Acelerar la recuperación muscular tras el ejercicio intenso.
- Mejorar la composición corporal en deportistas.
La dieta mediterránea es, en este sentido, un modelo antiinflamatorio natural: rica en aceite de oliva virgen, pescado azul, frutos secos y vegetales.
Calcio y vitamina D: para los huesos y más
El calcio es el componente mineral mayoritario del hueso. Pero para absorberse adecuadamente necesita vitamina D. La deficiencia de vitamina D es muy prevalente en España —incluso en Córdoba, a pesar del sol— debido al uso de protección solar y a los hábitos de vida indoor.
La vitamina D no solo actúa sobre el hueso: también tiene función en la contracción muscular y en el sistema inmune. Su déficit se asocia con mayor riesgo de fracturas por estrés, calambres y fatiga muscular.
Las principales fuentes son: exposición solar moderada, pescado azul, huevos, lácteos enriquecidos. En muchos casos, la suplementación puede estar indicada (consulta con tu médico un análisis de 25(OH)D en sangre).
Hidratación: el nutriente más olvidado
El agua es el componente mayoritario del tejido muscular. Una deshidratación leve reduce la fuerza muscular, el rendimiento y la concentración, y puede aumentar el riesgo de calambres. Para deportistas y personas activas, la hidratación debe ser proactiva: no solo cuando aparece la sed.
Alimentos a limitar
- Azúcares y carbohidratos refinados: promueven la inflamación sistémica de bajo grado.
- Grasas trans y grasas saturadas en exceso: efecto proinflamatorio.
- Alcohol: interfiere con la síntesis proteica muscular y deteriora la recuperación.
- Exceso de sodio: puede contribuir a la retención de líquidos y a la hipertensión.
Una alimentación equilibrada, basada en los principios de la dieta mediterránea, es la mejor estrategia tanto para la salud general como para el bienestar musculoesquelético.
En Clínica Bailío, fisioterapeutas especializados en Córdoba, podemos ayudarte. Pide tu valoración sin compromiso.