Abril en Córdoba es un mes raro para el cuerpo. Un día estás a 28 grados, al siguiente baja a 16 con viento de levante, y entremedio la presión atmosférica va como le da la gana. Si a eso le sumas el polen de gramíneas y olivo que este año viene con fuerza, tienes el cóctel perfecto para que muchas personas se presenten en consulta con lo mismo: «Me duele la cabeza y no sé por qué. Llevo así varios días.»
En Clínica Bailío lo notamos claramente. Cada primavera hay un repunte de pacientes que consultan por dolores de cabeza que no responden bien a los antiinflamatorios habituales. Y en la mayoría de los casos, cuando exploramos, el problema no está en la cabeza. Está en el cuello.
La cefalea tensional: un dolor de cabeza que viene del cuello
La cefalea tensional es el dolor de cabeza más común en adultos. Se siente como una presión que envuelve la cabeza, como un casco o una banda apretada en las sienes y la nuca. No es pulsátil como la migraña, no te obliga a meterte en una habitación a oscuras, pero puede estar ahí todo el día, día tras día, y acabar afectando a todo: al trabajo, al ánimo, al sueño.
¿Y de dónde viene? En la mayoría de casos que tratamos, el origen está en la musculatura cervical. Los trapecios, los suboccipitales (esos músculos pequeños que conectan las primeras vértebras con la base del cráneo) y el esternocleidomastoideo. Cuando estos músculos se mantienen en tensión constante, generan puntos gatillo que refieren dolor hacia la cabeza.
¿Qué tiene que ver la primavera con todo esto?
Más de lo que parece. Hay varios mecanismos que coinciden en esta época:
Cambios de presión atmosférica
Los cambios bruscos de presión barométrica —que en Córdoba en abril son constantes— están documentados como desencadenantes de cefaleas. No es que la presión «cause» el dolor de cabeza directamente, pero en personas con tendencia a la cefalea tensional o con rigidez cervical de base, esos cambios actúan como detonante. Es lo que algunos pacientes describen como «me duele la cabeza cuando va a cambiar el tiempo». No es sugestión. Tiene base fisiológica.
Alergia y congestión
El polen del olivo y las gramíneas, que en Córdoba este año vienen especialmente fuertes, provocan congestión nasal y sinusal. Esa congestión mantenida genera tensión en la musculatura facial y cervical, y si ya había rigidez previa, el dolor de cabeza no tarda en aparecer. Muchos pacientes nos cuentan: «Pensaba que era solo la alergia, pero los antihistamínicos no me quitan el dolor de cabeza del todo.» Claro. Porque el dolor de cabeza ya no es solo sinusal: se ha sumado un componente cervical.
Estrés acumulado y cambios de rutina
La primavera coincide con un momento del año en el que mucha gente arrastra el cansancio acumulado del invierno, los cambios de hora afectan al sueño, y las jornadas se alargan sin que el descanso compense. Ese estrés sostenido sube el tono muscular en cuello y hombros sin que te des cuenta. Y un día te levantas con dolor de cabeza «sin motivo aparente».
Cómo saber si tu dolor de cabeza puede tratarse con fisioterapia
No todo dolor de cabeza es para un fisioterapeuta. Pero hay señales bastante claras de que el tuyo tiene un componente cervical y muscular:
- Siempre viene acompañado de rigidez en el cuello o los hombros. Si antes de que duela la cabeza ya notas la zona cervical cargada, la conexión es bastante evidente.
- Empeora después de estar mucho rato frente al ordenador o al final de la jornada laboral. Eso apunta a un componente postural y muscular.
- Los analgésicos alivian, pero vuelve. Si el ibuprofeno te lo quita unas horas pero al día siguiente está otra vez, es probable que estés tratando el síntoma pero no la causa.
- Notas puntos dolorosos al presionar la nuca o la base del cráneo. Eso suelen ser puntos gatillo en los suboccipitales que están refiriendo dolor a la cabeza.
- Mejora temporalmente con calor o al mover el cuello. Eso indica que el problema tiene un componente de rigidez articular y muscular.
Si te sientes identificado con dos o tres de estos puntos, es muy probable que la fisioterapia pueda ayudarte.
Qué hacemos en consulta
En Clínica Bailío, cuando un paciente llega con cefalea tensional, lo primero es una valoración completa de la columna cervical: movilidad, fuerza, puntos gatillo, articulaciones, postura. Necesitamos entender qué está contribuyendo al problema.
A partir de ahí, el tratamiento suele combinar terapia manual cervical, punción seca en los puntos gatillo que están refiriendo dolor, y en muchos casos INDIBA para relajar la musculatura profunda del cuello que no se alcanza fácilmente con las manos. También trabajamos con ejercicios específicos de control motor cervical que el paciente hace en casa para mantener las mejorías.
No es un proceso largo en la mayoría de los casos. Muchas personas notan un cambio claro en las primeras dos o tres sesiones, y con un plan de ejercicios bien pautado consiguen que los episodios se espacien mucho.
Un patrón que se repite
La semana pasada vino una paciente de 38 años, administrativa, que llevaba tres semanas con dolor de cabeza prácticamente a diario. Tomaba ibuprofeno cada mañana. Había ido al médico, le habían descartado migraña y le habían recomendado «relajarse». Cuando la exploramos, tenía una restricción importante en la rotación cervical izquierda, puntos gatillo activos en ambos trapecios y en los suboccipitales del lado izquierdo, y la columna dorsal alta muy rígida. Además, llevaba tres semanas con la alergia disparada y dormía mal.
En dos sesiones, combinando movilización cervical, punción seca y pautas de ejercicios, pasó de dolor diario a un episodio leve en toda la semana. No es magia. Es que cuando tratas la causa, el síntoma se resuelve.
No te acostumbres al dolor de cabeza
Hay mucha gente que normaliza vivir con cefaleas dos o tres veces por semana. «Es que siempre he sido de dolores de cabeza.» Pero que sea frecuente no significa que sea normal, ni que no se pueda mejorar.
Si esta primavera estás notando que el dolor de cabeza aparece más de lo habitual, que el cuello y los hombros están más tensos, que los días de cambio de tiempo son peores, no te conformes con el analgésico. Puede que la solución esté más en tu cuello que en tu cabeza.
Si quieres saber más sobre esta molestia y cómo la tratamos en clínica, aquí puedes ampliar información sobre la cefalea tensional y su tratamiento en fisioterapia.
En Clínica Bailío, fisioterapeutas especializados en Córdoba, podemos ayudarte. Pide tu valoración sin compromiso.