La artritis reumatoide (AR) es una de las enfermedades que más consultas genera en nuestro servicio de fisioterapia reumatológica. Y muchas personas que vienen llevan tiempo confundiendo artritis reumatoide con artrosis, pensando que “son lo mismo pero en distintos grados”. No lo son. Son enfermedades completamente distintas, y entender esa diferencia es importante para entender el tratamiento.

Artritis reumatoide vs. artrosis: no es lo mismo

La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular, relacionada con el desgaste por edad, sobrepeso o sobreuso. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune: el propio sistema inmunitario ataca la membrana sinovial que recubre las articulaciones, generando inflamación crónica que, si no se controla, puede acabar dañando el cartílago y el hueso.

La AR afecta principalmente a manos, muñecas, codos, rodillas y pies, de forma simétrica (los dos lados a la vez). Se manifiesta con dolor, inflamación, rigidez matutina prolongada (más de una hora al levantarse) y, en fases avanzadas, deformidades articulares.

No se sabe exactamente qué la provoca, pero se conoce bien cómo tratarla: con medicación que modula el sistema inmunitario y con un abordaje integral que incluye fisioterapia.

Qué puede hacer la fisioterapia en la artritis reumatoide

La fisioterapia no cura la AR ni sustituye al tratamiento farmacológico que prescribe el reumatólogo. Su papel es complementario y muy específico: trabajar sobre las consecuencias funcionales de la enfermedad para que la persona pueda mantener la mayor autonomía posible y la mejor calidad de vida.

En fases de brote (inflamación activa)

Durante un brote, las articulaciones están inflamadas, calientes, dolorosas. En esta fase, el trabajo fisioterapéutico es muy suave:

  • Posicionamiento articular en posición de reposo funcional para reducir el estrés sobre las articulaciones inflamadas.
  • Movilizaciones muy suaves para prevenir la rigidez.
  • Aplicación de frío local para reducir la inflamación.
  • Asesoramiento sobre protección articular: cómo realizar las actividades del día causando el mínimo estrés a las articulaciones.

En fases de remisión (inflamación controlada)

Cuando la enfermedad está bajo control con la medicación, el trabajo fisioterapéutico puede ser más activo:

  • Ejercicio terapéutico: el ejercicio aeróbico de bajo impacto (natación, bicicleta, caminar) y el ejercicio de fortalecimiento muscular están muy bien documentados como beneficiosos en la AR. Mejoran la función, reducen el dolor y tienen beneficios cardiovasculares importantes (los pacientes con AR tienen mayor riesgo cardiovascular).
  • Hidroterapia: el trabajo en agua caliente es especialmente útil para ganar movilidad articular con mínimo impacto.
  • Terapia manual: movilizaciones articulares suaves para recuperar amplitud de movimiento perdida.
  • Trabajo de manos: las manos son una de las zonas más afectadas. Ejercicios específicos de destreza manual, fortalecimiento y movilidad pueden marcar una diferencia muy significativa en la autonomía para actividades cotidianas.
  • Hidroterapia y ejercicio en piscina.

Ortesis y protección articular

En algunos casos, las ortesis (férulas) de reposo nocturno para las manos o muñecas ayudan a mantener la posición articular correcta durante el sueño y reducen la rigidez matutina. El fisioterapeuta puede orientar sobre qué tipo es más adecuado en cada caso.

La importancia del ejercicio en la AR

Una de las ideas más extendidas —y más dañinas— entre las personas con AR es que el ejercicio les va a hacer daño. Durante mucho tiempo se les decía que descansaran. Hoy sabemos que es al revés: el ejercicio moderado y bien adaptado es uno de los pilares del tratamiento de la AR.

Los músculos fuertes protegen las articulaciones. El ejercicio reduce la inflamación sistémica. Y la actividad física mejora el estado de ánimo, fundamental en una enfermedad crónica que genera mucha frustración.

Vivir bien con artritis reumatoide

La AR es una enfermedad crónica, pero eso no significa que tengas que resignarte a vivir con dolor y limitaciones. Con la medicación adecuada, el ejercicio, la fisioterapia y los ajustes en el estilo de vida, muchas personas con AR llevan una vida prácticamente normal.

En Clínica Bailío tenemos un servicio específico de fisioterapia reumatológica donde trabajamos con pacientes con AR y otras enfermedades inflamatorias crónicas.

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